MAR TERRITORIAL Y PLATAFORMA CONTINENTAL

La soberanía colombiana va más allá de los litorales, se extiende al mar territorial y a la plataforma continental. El Mar Territorial o aguas jurisdiccionales comprenden las aguas que bañan las costas continentales e insulares hasta una distancia reconocida por el derecho internacional de tres y doce millas. Colombia adoptó la tesis del mar patrimonial de 188 millas náuticas, las que sumadas a las 12 millas de mar territorial, dan una distancia de 370 kms sobre la superficie marina.

Esta soberanía quedó consagrada en los tratados celebrados con Ecuador (1975), Panamá (1976), Costa Rica (1977), Nicaragua (1928), Honduras (1986), Estados Unidos (1972), Jamaica (1993), Haití (1978) y República Dominicana (1978), y se ejerce no sólo sobre las aguas superficiales sino también sobre el aire y el subsuelo que ellas cubren hasta los 200 metros de profundidad.

Aunque en su mayoría, Colombia tiene definida sus fronteras, tanto terrestres como marítimas, actualmente existe un diferendo con Venezuela en relación con la plataforma continental en el Golfo de Venezuela.



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BELLEZA COLOMBIANA





LOS LÍMITES TERRESTRES Y MARÍTIMOS petunia2.gif


Los límites responden a la pregunta ¿desde dónde hasta dónde va la región a través de su historia? ¿Qué hechos contribuyen a su formación y qué fronteras la delimitan? ¿Qué validez tienen dichos límites y cómo contribuyen a diferenciarla en el proceso de su conformación?


Estos límites cambian con la historia. Los territorios que pertenecían a Colombia según el "utis possidetis" de 1810, se han negociado todos pacíficamente en el siglo XX, dentro de la tradición juricista y "parroquialista" que ha caracterizado la política exterior del país, según lo analiza Carvajal (1997). Se cedieron a Miskitia, las Islas Mangle, y se perdió Panamá,no porque no fueran parte integral de loa "patria", sino porque nunca pertenecieron a la "Nación": nada los hacía sentirse parte de lo que pertenece a "todos" los colombianos, por encima de lo que los divide. El hecho se explica, en parte, por la falta de visión geográfica que ha caracterizado a las autoridades nacionales que viven 2600 metros más cerca de las estrellas, pero a más de mil kilómetros del Caribe, como lo revelan los cambios en el mapa de la región Caribe colombiana.